La cúpula del templo de la Virgen de los Dolores, en la Presa de La Purísima, colapsó tras la intensa temporada de lluvias de este 2025. Durante más de cuatro décadas fue el último vestigio visible del pueblo del Zangarro, inundado en 1979 por orden presidencial. Hoy, su caída marca el fin de una era y revive la memoria de un pueblo sacrificado por el progreso.
Se cae cúpula del templo de la Purísima por las lluvias
El templo de la Presa de la Purísima perdió su cúpula, aquella que fue hundida junto con todo un pueblo del Zangarro hace 46 años y que, cada año se asomaba entre el agua durante los tiempos de sequía, recordando su majestuosidad del siglo XVIII y XIX cuando fue construido.
El templo de la Virgen de los Dolores fue durante muchos años el corazón religioso de la comunidad, misma que nació alrededor de la edificación que mezcla estilos neoclásicos y barrocos, y cuyas paredes eran dignas de admiración y culto por su arquitectura y por su significado.
Las aguas pudieron haber hundido todo un pueblo, mil 200 hectáreas quedaron sepultadas entre ellas, las casas, su mayoría de adobe, desaparecieron en un abrir un cerrar de ojos y con ellas, el recuerdo de su poblado, pero el templo se sostuvo en pie durante varias décadas.

Dicen los vecinos, que por años, emergían de las profundidades objetos religiosos que no alcanzaron a ser salvados durante la mudanza, y que cada uno de ellos era testigo y recuerdo de que en el fondo de la presa, había un símbolo de fuerza y esperanza.
Cuando el agua de la presa descendía, durante tiempos de sequía, la cúpula resurgía en todo su esplendor como un recuerdo imborrable de un pueblo que fue sacrificado por el presidente José López Portillo, cuando el 15 de octubre de ese 1979 firmó un decreto en el que declaraba la construcción de la Presa de La Purísima, por ‘utilidad pública’.
Pero este 2025, el templo no pudo más, las fuertes lluvias que han marcado este año lograron lo que no pudieron siglos de precipitaciones y una obligada inundación.
Primero se cayó una de sus bardas, contaron los habitantes de la zona, y después se vino abajo la cúpula.
“Fue un golpe profundo, ahogado, cómo si el antiguo pueblo del Zangarro gritará desde el fondo, así se escuchó”.
Vecinos del Zangarro
La cúpula quedó hundida entre las aguas que han alcanzado casi dos terceras partes del templo durante esta temporada de lluvias, dejando los arcos majestuosos de pie para la exploración de los visitantes que se niegan a irse del sitio.
Un pueblo sacrificado y un templo de pie: templo de la Purísima
La Presa de la Purísima nació como un proyecto presidencial para proteger al pueblo de Irapuato, sí, ese que en 1973 sufrió una de las peores inundaciones de su historia y la que quedó marcada en la memoria de toda una generación y sus descendientes, que vieron como las aguas arrasaron con la mitad de la ciudad, en ese tiempo construida con lodo y tierra, de los adobes.
La inundación, cuenta la historia fue provocada por la ruptura de la Presa del Conejo y dos presas más, ante la gran cantidad de agua que llovió esa temporada y esa infraestructura hídrica no pudo contener la fuerza de la naturaleza quedó golpeó con toda su fuerza en la ciudad de Irapuato.
Tras la reconstrucción de Irapuato, el siguiente paso, fue ¿cómo evitar que una nueva inundación?. La respuesta fue la construcción de una nueva presa, más grande, más fuerte y que sería más útil, no sólo para captar el agua de lluvia y evitar la saturación de las presas de ese entonces, sino que daría paso al impulso de la agricultura de la zona.

El 12 de junio de 1978, la Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos declaró la utilidad pública del establecimiento de un Distrito de Riego de la Presa de la Purísima que abarcaría 8 mil 200 hectáreas, ubicada entre los municipios de Guanajuato e Irapuato.
Un día después, el 13 de junio de 1978, fue publicado el decreto de la Secretaría de Asentamientos Humanos y Obras Públicas para la expropiación por causa de utilidad pública de una superficie de 1 mil 600 hectáreas de propiedades particulares que se encontraban dentro de la zona del naciente Distrito de Riego.
Y para el 19 de octubre de 1979, por decreto presidencial se declara la utilidad pública para la construcción de la Presa de la Purísima y sus obras conexas y accesos, así como el área de reserva natural y ordena la expropiación de 1 mil 200 hectáreas de propiedad particular para ese fin.
Así toda una población tuvo que tomar sus cosas y refundar su comunidad, en donde construyeron un nuevo templo y empezaron una vida desde cero, a la par veían como su historia y la de sus antepasados se inundaba poco a poco para dar lugar a la Presa de la Purísima, y la cúpula del templo de la Virgen de los Dolores fue el último en cubrirse con las aguas, dejando atrás la historia de un pueblo sacrificado.

Del olvido a un centro turístico
Como si fuera un juego del destino. Mientras que el exceso de lluvias de aquellos años, obligó a un gobierno a construir una presa para captar el agua y el templo quedó olvidado entre ellas, hace menos de diez años, la sequía y la falta de precipitaciones llevaron a que la cúpula resurgieran desde el fondo de la Presa.
Entre el agua, su edificación se convirtió más que un icono de la zona, de un pueblo y de una historia. Poco a poco dio paso a una de las zonas turísticas más importantes de la región, en donde a través del Kayak o lanchas se popularizó en el sitio.
Decenas de visitantes recorrer más de 1.4 kilómetros sobre el agua para poder llegar al templo hundido, a recorrer en lancha su esplendor interno y maravillarse con su hermoso atrio y los detalles de su construcción.
Y en tiempos de sequía, se puede llegar al templo a pie, recorriendo las tierras que antes eran habitadas y pasando por el antiguo panteón de la comunidad del Zangarro, el cual se ubicaba a inmediaciones del templo y que por mucho tiempo fueron los dos sitios santos de todo un pueblo.

Su recorrido es toda una experiencia, sabiendo que el templo de la Virgen de los Dolores fue un punto de gran importancia al ser el lugar en donde se encontraban las oficinas del Registro Civil de lo que era conocida como la Villa Real de Mina de Guanajuato, albergando su vicaria. Que era el lugar más importante cuando fue construido.
De la grandeza a las ruinas
La Presa de la Purísima, sus alrededores, son un punto de encuentro familiar, en donde decenas de palabras ofrecen toda clase de servicios y comida, una zona turística, alrededor de una historia que se niega a morir.

Los visitantes, los más arriesgados apuestan por ir a ver lo que queda del templo de la Presa de la Purísima, cuyas ruinas son testigo de la historia, del pasado y de las raíces de una ciudad, y cuya historia suelen contar a las nuevas generaciones, a los más pequeños y quiénes conservarán en la memoria, que entre las aguas de la presa vivía el pueblo del Zangarro, un pueblo que fue sacrificado, pero que vivirá en el recuerdo de quiénes se niegan a olvidar, así como el templo de la Virgen de los Dolores se niega a desaparecer.














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