El obispo Enrique Díaz alertó que familias enteras están dejando comunidades de Guanajuato de forma silenciosa ante homicidios, amenazas y desapariciones, una realidad que contrasta con las cifras oficiales de seguridad.
De manera silenciosa, en la oscuridad y sin que nadie se entere es como familias enteras han dejado sus hogares en las comunidades de Guanajuato ante las amenazas, la delincuencia, los desaparecidos y el crecimiento de la violencia, en donde da la impresión que la sociedad está en manos de los criminales, señaló el obispo Enrique Díaz Díaz.
Pese a las cifras alegres de las autoridades federales y estatales que advierten una disminución en los homicidios, la realidad que vive la gente de las comunidades es otra, en donde los homicidios van en crecimiento.
“Muchas familias han salido de las comunidades, y si antes se escuchaba más en las ciudad, ahora ha sido muy fuerte en muchas comunidades (…) lo hacen de una manera silenciosa, dolorosa cuando se sienten amenazas, es triste llegar a una comunidad y decir esta familia se fue, esta otra familia se fue, o comprobar que han sido asesinados algunos de sus miembros”
Enrique Díaz Díaz / obispo de Irapuato
El obispo dijo que para él, es imposible tener una estadística de en qué comunidad ocurre más esta situación porque lo hacen de forma silenciosa, pero en las últimas semanas ha visitado Valle de Santiago, Salamanca e Irapuato y en todas es la misma situación.

Tan sólo en Irapuato, durante el 2025, el observatorio ciudadano ‘Irapuato ¿Cómo vamos?’ registró al menos 72 sitios en donde la gente fue asesinada, el 43.2%, es decir 4 de cada 10 víctimas de homicidio vivían en una comunidad.
“A veces me da la impresión que estamos en manos de los criminales, hay muchas fiestas este fin de año y sin embargo, sin dejar de hacer la fiesta religiosa se han omitido las fiestas ya externas, se han quedado a veces castillos sin quemas, bandas que no llegan”
Enrique Díaz Díaz / obispo de Irapuato
Toda esta situación es triste, señaló el obispo porque más que no poder hacer una fiesta religiosa, se siente un ambiente de tristeza, miedo y angustia en donde la gente aunque esté encerrada está en peligro. La gente ya no quiere celebrar ni en sus casas, reunirse en familia.

Ahora las personas están siendo asesinadas en sus casas, durante la madrugada llegan a sus hogares y entran, evidenciando que se ha perdido la noción de la dignidad de las personas, parecería que sólo interesa algunos intereses.
“Ojalá que no nos echemos la bolita unos a otros y que todos asumamos nuestra responsabilidad en esta construcción de paz. Desde nosotros como Iglesia, pero también las autoridades no se pueden decir con un número alegre que hemos ido mermando, el dolor de las familias sigue muy latente en todas las familias de desaparecidos o de asesinados, y la inseguridad cada día es mayor, tenemos que luchar asumiendo la situación tan grave que está afectando a todo el país, no sólo a nuestro estado”
Enrique Díaz Díaz / obispo de Irapuato
Que las familias dejen sus casas es una realidad, en la que dijo, no se puede ser indiferente porque está sucediendo y si no denuncian, si no se ve, es porque se van huyendo de lo que están viviendo.
“Es alarmante el número de persona que han salido de sus comunidades, de sus casas, han cerrado sus negocios, aunque sean pequeños por la inseguridad”.
En Irapuato, la comunidad de La Calera fue considerada por el observatorio ciudadano ‘Irapuato ¿cómo vamos?’ como el espacio con mayor número de persona asesinadas, pues en agosto del 2025 fue localizada una fosa clandestina en donde se habla de al menos 32 cuerpos, y se presume el sitio fue utilizado como un espacio de exterminio de personas, que posiblemente están y estuvieron reportados como desaparecidos.
En San Luis de Jánamo, el 3 de diciembre, durante la madrugada cuatro hombres fueron asesinados y su vivienda fue incendiada por sujetos que irrumpieron en su hogar cuando estaban durmiendo acabando con su vida.














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