Durante cinco años, el colectivo Hasta Encontrarte ha enfrentado miedo, violencia y estigmatización mientras busca a sus desaparecidos en Guanajuato. Entre marchas, búsquedas en fosas clandestinas y la denuncia social, estas mujeres no han perdido la esperanza de volver a abrazar a sus familiares. Descubre cómo desafían la impunidad y mantienen viva la memoria de quienes faltan.
Frente a la Catedral de Irapuato, los rostros en fotografías de decenas de desaparecidos fueron iluminados por sus familiares, quiénes en los últimos cinco años no han perdido ni un solo día la esperanza de volverlos a abrazar, y con la voz quebrada reafirmar la promesa de no descansar Hasta Encontrarte.
Hace cinco años, un grupo de mujeres se encontraron frente a la Fiscalía General del Estado (FGE) rogando a las autoridades salir a buscar a sus familiares, buscar entre las fotografías de los cuerpos que yacían sin vida en las fosas alguno de los rostros conocidos, algo que les diera la esperanza de encontrar con vida a sus hijos, a sus hermanos, a sus padres, a sus hijas, hermanas y mamás desaparecidas. Algo que aliviara el dolor de no saber qué fue de ellos.
El colectivo Hasta Encontrarte marchó por las calles de Irapuato para recordarle a la sociedad una lucha que no ha terminado, un año más en el que siguen buscando a sus familiares y en donde los desaparecidos siguen acumulándose en un pila de carpetas de investigación que no tienen avance.

“Si no los buscó yo, no los busca nadie”, más que una frase de protesta, es una frase que refleja la realidad que este colectivo ha vivido en los últimos cinco años, en los que aprendieron a levantar la voz y exigir a las autoridades, pero también que aprendieron a llorar en silencio mientras que con sus propias manos desentierran los cuerpos sin vida de sus desaparecidos.
“Yo sé que el dolor es muy grande y de que a veces nos ha tirado a muchas de compañeras en cama. Muchas de mis señoras en depresión, muchas les ha dado diabetes, algunas han muerto a causa de la desaparición de un hijo, de un esposo. Sin embargo, las que todavía tenemos vida, hay que arroparnos entre nosotras, darnos fortaleza de donde quiera que salga, que es de la compañía que solo entre mujeres buscadoras nos podemos dar”
Hasta Encontrarte
Marchar para visibilizar a los desaparecidos no es más fácil con el paso de los años, es igual o más doloroso, en donde compartió, ha visto cómo las compañeras se han ido quedando en el camino, el dolor, las lágrimas han terminado con sus vidas y sus sentidos, y ya no pueden salir a buscar, y sólo les queda esperar a sus desaparecidos, compartió Bibiana Mendoza, integrante del colectivo Hasta Encontrarte.

Reclutamiento criminal, parte del problema
En estos años, las buscadoras se han hecho más fuertes, han aprendido, entendido y analizado una realidad de la que pocos hablan, que existe, pese a que a las autoridades finjan ver hacia otro lado, que le den vuelta y se pierdan entre términos para no reconocer la crueldad de la violencia que tiene prisionero a Guanajuato.
En estos años, las buscadoras saben que más de alguno de los desaparecidos son víctimas de la reclutación forzada del crimen organizado, en donde los jóvenes son llevados por la fuerza por los cárteles para trabajar con ellos, son utilizados y luego desechados sin que su familiar tenga un lugar a dónde ir a llorar.
“Vivimos en un estado donde reclutan a menores de edad, a niños, niñas, jóvenes y adolescentes sin que sea necesariamente que pertenezcan a algún grupo de Desgraciadamente, los reclutan y luego cuando los encuentran en fosas o que están desaparecidos, pues las autoridades dicen que qeran personas malas cuando mucho antes fueron víctimas, pues por la impunidad que se vive en el estado de Guanajuato”
Hasta Encontrarte
La buscadora y defensora de los derechos humanos, pidió a la sociedad no estigmatizar a los desaparecidos, no señalar ni juzgar a las personas y familias que están viviendo el dolor de no saber en dónde están sus familiares. La realidad es más violenta y es más compleja que eso, sentenció.
Es muy fácil, dijo, que los funcionarios públicos se quieran lavar las manos victimizando a los desaparecidos, cuando el sistema, la violencia, la pobreza y las carencias que no han podido solucionar los gobiernos han favorecido que la delincuencia se apodere de las juventudes y de toda una sociedad.

Un colectivo más fuerte en cinco años
Bibiana consideró que en los últimos años el colectivo ha sufrido una transformación muy importante, en donde las compañeras que lo conforman que antes les contaba muchísimo trabajo hablar y levantar la voz, hoy no tienen miedo de tomar un altavoz y gritar por sus desaparecidos. Hoy no tienen temor de tomar una pala y un pico y escarbar entre la tierra buscando a sus seres queridos.
“El día de hoy son mujeres fuertes que saben acompañar a otras mujeres. Hay mujeres que todos los días salen a buscar cosas clandestinas. Yo creo que ha sido de mucho aprendizaje, de vencer muchos miedos”.

Buscar no debería costar la vida
La buscadora no dejó de lado la situación de riesgo que viven como colectivo, en donde reconoció que salir a buscar, salir a marchar siempre va acompañado de un miedo que es alimentado por las amenazas, agresiones y desapariciones de las buscadoras.
“Sabemos que en Guanajuato han asesinado al menos a siete mujeres buscadoras, cinco más se encuentran desaparecidas. Más, sin embargo, pues este camino no se termina hasta que no haya personas desaparecidas en Irapuato y en el estado de Guanajuato”
Hasta Encontrarte
Y otras más se van quedando en el camino sin haber visto regresar a sus desaparecidos, y la búsqueda se queda en mano de sus hijos, hijas, hermanos y hermanas, que siguen de pie con la labor que algunas de las compañeras iniciaron.
Y lo más doloroso, es que siguen sumándose más desaparecidos, el problema de violencia que tiene secuestrado a Guanajuato y a todo México no ha terminado, y eso es parte de lo más dolorosos.

Las palas de la Brigada de Búsqueda
El colectivo Hasta Encontrarte no sólo se ha quedado en la protesta, en la participación de leyes y ha buscado ser reconocidas por las autoridades, no sólo realizan actividades para preservar la memoria de sus desaparecidos, porque alzar la voz, mencionando un nombre no sólo es un pase de lista vacío es el recordatorio de que los desaparecidos no son un número en una carpeta de investigación, son personas con familias.
El colectivo cuenta con una Brigada de búsqueda independiente que contra todo y todos, sale a campo a buscar a sus desaparecidos, a veces, sólo con mensaje anónimo que despierta la esperanza de mujeres que aprendieron a escarbar, reconocer olores, preservar evidencia y reconocer a los desaparecidos por medio de tatuajes.
Esta brigada ha encontrado a más de 400 personas sin vida enterradas en la tierra de Guanajuato, al menos 39 fosas clandestinas han sido ubicadas por ellas y han recuperado más cuerpos que incluso la Fiscalía General del Estado, incluso, en donde ya habían buscado.

Frente a la Catedral piden volver a ver a sus desaparecidos
Este año, el colectivo Hasta Encontrarte marchó desde el Parque Irekua hasta el centro de la Ciudad, frente a la Catedral de Irapuato encendieron veladoras para iluminar el rostro de sus desaparecidos y lanzar una oración para pedir fuerza y que en cualquier lugar en donde se encuentren sus familiares nunca olviden que existe un colectivo con mujeres que no se rinden y no pierden la esperanza de volver a ver a sus seres queridos regresar a sus casas.
















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