En medio de la petición de extradición contra Rubén Rocha Moya, el obispo Enrique Díaz Díaz cuestionó la reacción del gobierno federal y pidió investigar la posible corrupción antes de apelar a la soberanía
En lugar de sólo gritar “Viva México” las autoridades mexicanas deben de dejar de enojarse ante la petición de extradición del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya por parte del gobierno estadounidense e investigar si en realidad existe o no corrupción, de lo contrario estarían actuando de forma incongruente, sentenció el obispo Enrique Díaz Díaz.
El líder religioso de Irapuato consideró que la petición de extradición ha sido un tema muy debatido durante la semana y se ha cuestionado mucho si es una invasión a la patria o una falta de libertad de México frente a Estados Unidos; pero se deja de lado saber si existe en realidad o no corrupción en las autoridades mexicanas.
“Tendremos que cuestionarnos es si en realidad hay corrupción en nuestras autoridades y eso es lo que tendríamos que quitar, porque si nos asustamos de las acusaciones que del extranjero se nos hacen y nos enojamos, pero no quitamos la corrupción que hay en el interior, es una incongruencia lo que estamos realizando”
Enrique Díaz Díaz / obispo de Irapuato
Dijo esperar a que estos hechos se esclarezcan a profundidad y que el gobierno de México tome una actitud de reconocer y aclarar las situaciones y no solamente gritar “Viva México” porque se siente una invasión a la patria, sino reconocer qué le está haciendo daño al país.
Claudia Sheinbaum minimiza pruebas en contra de Rocha Moya
La semana pasada, la embajada de Estados Unidos en México publicó en sus redes sociales la petición de extradición de al menos 10 funcionarios mexicanos por supuestos vínculos con el crimen organizado, entre ellos el entonces gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
Ante la petición, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum mínimo las pruebas presentadas por el gobierno estadounidense y advirtió que no existían pruebas contundentes en contra del gobernador de Sinaloa y sería la Fiscalía General de la República (FGE) quien investigue si existen o no actos de corrupción.
Rechazó que la petición de extradición se haya hecho pública dado que existe una confidencialidad en esos temas, además de que centró la petición a un tema de defensa de la soberanía nacional al considerar que son principios fundamentales en donde México no permite el injerensismo de Estados Unidos ni otro país para atender los temas nacionales.
Y en contra posición señaló al gobierno de Chihuahuana por haber permitido la intervención de Estados Unidos para el desmantelamiento de un narco laboratorio, en donde adelantó que se tiene una investigación al respecto para saber hubo una violación a la soberanía del país.
Obispo pide esclarecer y aceptar errores a la 4T
Ante toda esta situación el obispo de Irapuato, dejó clara su postura en donde exigió congruencia por parte de las autoridades mexicanas y esclarecer si existe o no corrupción por parte del gobernador con licencia.
Y es que Rubén Rocha Moya, ante las acusaciones, solicitó licencia de su cargo para, según se dio a conocer, se dé una investigación objetiva sobre sus acusaciones.
EL “BLINDAJE” DE RUBÉN ROCHA MOYA: LAS RAZONES TRAS LA DEFENSA CERRADA DE AMLO Y SHEINBAUM
En medio de la tormenta judicial que enfrenta Rubén Rocha Moya, una pregunta domina el círculo político nacional: ¿por qué el Gobierno Federal ha mantenido una defensa tan férrea sobre el gobernador sinaloense? La respuesta no radica únicamente en la cortesía política, sino en una combinación de lealtad histórica, estrategia electoral y una férrea defensa de la soberanía frente a las presiones de Estados Unidos.
El lazo inquebrantable con López Obrador
La protección a Rocha Moya no se entiende sin la figura de Andrés Manuel López Obrador. Para el expresidente, Rocha no fue un aliado circunstancial, sino un compañero de lucha desde 1998. Como académico e intelectual de izquierda, Rocha representaba para AMLO el perfil ideal del “gobernador honesto”.
Esta confianza personal se tradujo en un respaldo público sin precedentes. Durante su sexenio, López Obrador defendió sistemáticamente a Rocha ante cada crisis de seguridad en Sinaloa, acuñando la narrativa de que los ataques contra el gobernador eran, en realidad, ataques contra el proyecto de la Cuarta Transformación. Para AMLO, dejar caer a Rocha hubiera sido admitir una grieta en la integridad moral de su movimiento.
Claudia Sheinbaum y la razón de Estado
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha transformado esa defensa emocional en una estrategia de Estado. Para la administración de Sheinbaum, la solicitud de extradición por parte del Departamento de Justicia de EE. UU. se percibe como una injerencia en la política interna.
Fuentes cercanas a Palacio Nacional indican que la defensa de Rocha es, en el fondo, una defensa de la soberanía judicial. Aceptar los señalamientos de Washington sin pruebas contundentes en suelo mexicano sentaría un precedente peligroso que pondría bajo la lupa a otros mandatarios estatales. Sheinbaum ha optado por un respaldo institucional, condicionando cualquier acción legal al cumplimiento estricto del debido proceso y a la verificación de las pruebas por parte de la Fiscalía General de la República (FGR).
Sinaloa: El bastión que no puede caer
Finalmente, existe un factor de pragmatismo político: Sinaloa es una pieza clave en el mapa electoral y económico del país. El “blindaje” a Rocha Moya busca evitar un “efecto dominó” que valide la narrativa de la oposición sobre presuntos vínculos entre el partido en el poder y grupos fácticos.
Con la licencia de Rocha solicitada este 1 de mayo, el gobierno federal busca ganar tiempo para procesar la crisis sin fracturar la unidad de Morena. Mientras la FGR analiza el expediente, el mensaje desde el centro del país sigue siendo el mismo: el movimiento cerrará filas ante lo que consideran una embestida externa, protegiendo a uno de sus cuadros más simbólicos hasta las últimas consecuencias legales.

















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