“Destruir para Construir” busca que los envases de botellas de bebidas alcohólicas sean recuperados y triturados para incorporarlos nuevamente a la cadena de reciclaje y reducir el riesgo de que sean utilizados para rellenar o adulterar bebidas.
La industria restaurantera de Guanajuato puso en marcha una iniciativa que busca atender un problema que va más allá del manejo de residuos: evitar que las botellas vacías de bebidas alcohólicas sean reutilizadas de manera indebida para rellenar o comercializar alcohol adulterado.
Se trata de “Destruir para Construir”, programa presentado por CANIRAC Guanajuato para promover la recuperación formal de los envases de vidrio utilizados en restaurantes, bares y otros establecimientos de alimentos y bebidas.
La propuesta contempla que las botellas, una vez que cumplen su ciclo de uso, sean recuperadas, clasificadas, separadas, limpiadas y trituradas para convertirlas en cullet, es decir, pequeños fragmentos de vidrio que pueden volver a utilizarse como materia prima para fabricar nuevos envases.
De acuerdo con la información presentada por CANIRAC, la medida tiene un doble propósito: impulsar el reciclaje y reducir el riesgo de que las botellas vacías terminen en circuitos informales donde puedan ser reutilizadas para rellenar o adulterar bebidas alcohólicas.
La botella vacía también forma parte de la prevención
Maribel de la Rocha Quintero, presidenta estatal de CANIRAC Guanajuato, explicó que la prevención debe comenzar desde el momento en que los establecimientos adquieren las bebidas y continuar hasta que los envases dejan de utilizarse.
Esto implica comprar productos a través de proveedores y canales formales, revisar elementos que permitan identificar la legalidad de las bebidas y, posteriormente, dar un destino adecuado a las botellas.
“Debemos comenzar desde una compra responsable y segura, asegurándonos de adquirir nuestros productos a través de canales formales y proveedores confiables; saber identificar los elementos que nos permiten reconocer la legalidad de una botella; y, finalmente, garantizar que al terminar su ciclo de uso los envases tengan un destino adecuado”, señaló.
Es precisamente en esta última parte donde entra “Destruir para Construir”.
La iniciativa incorpora a Novoglass, proyecto desarrollado por FISAC y O-I que desde 2009 promueve la recuperación y el reciclaje formal de envases de vidrio.
Jessica Paredes, directora general de FISAC, fue más específica sobre el vínculo entre el reciclaje y la protección de los consumidores.
Explicó que recuperar formalmente las botellas no solamente permite aprovechar el vidrio y reducir el impacto ambiental, sino que también disminuye la posibilidad de que los envases vacíos sean utilizados para el relleno o la adulteración de bebidas.
Esto es importante porque una botella original puede terminar en manos de terceros después de haber sido desechada y ser utilizada para presentar como legítimo un producto que no necesariamente tiene el mismo contenido que el envase original.
¿Qué pasa con las botellas recuperadas?
El programa contempla un proceso para que los envases recolectados no regresen al mercado como recipientes para bebidas.
Primero son clasificados y separados. Posteriormente se limpian y se trituran hasta convertirlos en pequeños fragmentos de vidrio, conocidos como cullet.
Ese material puede incorporarse nuevamente a la fabricación de envases.
Una de las ventajas del vidrio es que puede reciclarse repetidamente sin perder sus características de calidad y pureza. De esta manera, una botella que terminó su vida útil puede convertirse nuevamente en materia prima en lugar de convertirse en un residuo o quedar disponible para una reutilización indebida.
Juan Manuel Morales Reyes, coordinador de Compras Zona Centro-Bajío-Oriente de O-I, explicó durante la presentación que este proceso permite mantener el vidrio dentro de la cadena productiva y aprovechar nuevamente los materiales.

Más de 16 mil establecimientos podrían participar
El programa tiene un amplio margen para crecer en Guanajuato. CANIRAC estima que existen más de 16 mil 500 establecimientos de alimentos y bebidas que potencialmente podrían incorporarse a estas prácticas.
La iniciativa no estará limitada a los negocios afiliados a CANIRAC, ya que busca involucrar a establecimientos de toda la industria restaurantera del estado.
La intención es que la recuperación de botellas se convierta en una práctica habitual: que el envase no termine simplemente en la basura después de que se consume la bebida, sino que sea canalizado a un sistema formal de recuperación y reciclaje.
Enrique Escandón Valencia, tesorero nacional de CANIRAC, destacó que esta práctica también representa una oportunidad para que el sector avance hacia una operación más sustentable.
“Una botella que termina correctamente su ciclo deja de ser únicamente un residuo y puede convertirse nuevamente en materia prima”, señaló.
Una estrategia que combina reciclaje y protección al consumidor
“Destruir para Construir” plantea así una conexión entre dos problemas: el manejo de residuos de vidrio y el riesgo de reutilización de envases para la venta de bebidas adulteradas.
La iniciativa no sustituye las medidas de prevención que deben aplicar los establecimientos para verificar que las bebidas que compran sean legales y provengan de proveedores confiables. Sin embargo, busca cerrar una etapa que también representa un punto de riesgo: qué ocurre con la botella después de que se vacía.
Durante la presentación participaron representantes de CANIRAC, FISAC, O-I, SATEG, la Dirección General de Protección contra Riesgos Sanitarios, el Gobierno Municipal de Irapuato y el sector restaurantero.
Con este programa, CANIRAC Guanajuato pretende ampliar las prácticas de recuperación y reciclaje de vidrio en el estado, al mismo tiempo que contribuye a reducir la posibilidad de que los envases originales sean reutilizados para actividades ilegales.
En otras palabras, la propuesta no consiste únicamente en reciclar botellas: busca que los envases de bebidas alcohólicas dejen de estar disponibles para su reutilización indebida y que, en lugar de regresar al mercado, sean destruidos y convertidos nuevamente en materia prima.

















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