La cantante Majo Aguilar se presentó la noche del 14 de febrero en Irapuato como parte del programa artístico previo al aniversario de la ciudad, ofreciendo un espectáculo de regional mexicano que conectó con el público en el Día del Amor y la Amistad con temas como “No voy a llorar” y “Qué agonía”
Majo Aguilar y el amor como bandera: así se vivió su noche en Irapuato
Hay artistas que interpretan canciones románticas y hay quienes construyen su identidad alrededor de su voz. Majo Aguilar no solo ofreció un concierto hizo sentir en cada uno de los irapuatenses el amor y el desamor a flor de piel. Llevó hasta el escenario la esencia que ha definido su carrera, una mezcla de tradición, orgullo familiar y una voz que pone en alto al regional mexicano.
El Festival de la Ciudad no podía contar con una mejor artista para este 14 de febrero, Día del Amor y la Amistad que a la Majo Aguilar en el marco del 479 Aniversario de la Fundación de Irapuato.
No fue una fecha cualquiera y seguro, será recordada por todos los irapuatenses al contar con una cantante cuya discografía está atravesada por historias de amor intenso, despedidas dignas y emociones sin filtros.

Majo Aguilar: heredera de una dinastía, con voz propia
Majo Aguilar no sólo representa al regional mexicano, es parte de una dinastía, la dinastía Aguilar, siendo nieta de Antonio Aguilar y Flor Silvestre, ha sabido cargar con el apellido, pero el cual no le ha hecho quedarse en la sombra, pue ha sabido formarse en un propio estilo, con trajes de mariachi y canciones que viven en la cultura mexicana.
Temas como “No voy a llorar” o “Qué agonía” no solo son éxitos en plataformas digitales; representan una línea clara: mujeres que sienten, que aman, que sufren, pero que también se plantan firmes. Pero también aquellas que cantan al desamoar, al desprecio y al amor.

Una noche donde el sentimiento fue protagonista
Desde los primeros acordes, la respuesta fue inmediata. Parejas abrazadas, grupos de amigas coreando cada verso y familias completas ocuparon el primer cuadro de la ciudad para presenciar el espectáculo.
Majo apostó por interpretación en vivo con mariachi, permitiendo que su potencia vocal fuera el centro del escenario con su particular carisma y bailes que hablan de la sencillez de una mujer que vive sin filtros y trasmite en cada canción la identidad de un México que sigue vivo.
En el Día del Amor y la Amistad, su repertorio encontró terreno fértil. Cada balada fue acompañada por un público que no se limitó a escuchar, sino que cantó con ella. La conexión no fue circunstancial; fue coherente con la identidad artística que ha construido.

Más que una presentación una momento para el amor
El Festival de la Ciudad supo convinar con Majo Aguilar la modernidad de un México que se transforma día con día con la tradición del regional mexicano, teniendo a una artista que forma parte de una nueva camada de artistas que cantan a México desde su raíz, desde la música que forjó su identidad.
La noche cerró entre aplausos prolongados y un público que permaneció hasta el último tema. En una fecha marcada por el amor, Majo Aguilar hizo lo que mejor sabe hacer: convertir las emociones en canción y la tradición en algo vigente.
En Irapuato, el 14 de febrero cantó fuerte con mariachi al amor por los 479 años de una ciudad que no se rinde, que vive y festeja con orgurllo sus raíces.















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