Vestidas de morado y con pancartas en alto, mujeres de distintas generaciones recorrieron las calles de Irapuato en la movilización del Día Internacional de la Mujer. Durante la marcha se exigió justicia por desaparecidas, respeto a los derechos de las mujeres y un alto a la violencia de género.
Hoy las mujeres salieron a marchar en Irapuato, en Guanajuato y en cada parte del país, la voz de las mujeres se hizo escuchar como un grito de libertad que busca no sólo ser vista, sino escuchada, visibilizada, entendida para que ninguna mujer tenga que sufrir violencia sólo por el hecho de haber sido mujer.
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer dejó de ser una fecha para regalar flores a las mujeres, darles un abrazo y felicitarlas en su día. El 8M es ahora una fecha de protesta, de alzar la voz por aquella que no pudieron en el pasado, por aquellas que viven en el miedo y no pueden alzar la voz y por aquellas que vienen detrás, para que su voz nunca tenga que ser callada.

Las mujeres no son princesas, son guerreras
La marcha en Irapuato partió del Parque Irekua y recorrió la Avenida Guerrero hasta llegar a la Presidencia Municipal de Irapuato, edificio histórico y simbólico para la protesta feminista.
El color morado predominó como un color que fortalece, transforma y representa una lucha inacabada de las mujeres que por años han denunciado la desigualdad de oportunidades, la violencia sexual, el acoso, el hostigamiento y las violencias que siguen sin ser entendidas y visibilizadas.
Este año, a los gritos de protestas se sumaron las nuevas generaciones, niñas pequeñas que se pintaron de morado, que tomaron sus pancartas y salieron a acompañar a sus mamás, en una lucha que no va a ceder hasta que esas pequeñitas crezcan en un mundo que no pueda callar sus voces.
También, había niños, niños que marcharon con sus mamás con la firme de idea de estarse formando para hacer la diferencia, para ser verdaderos hombres que respetan a las mujeres y comprometidos con ello.

Desde desaparecidas hasta mujeres trans
En la marcha participaron diferentes bloques que alzaban en lo más alto sus pancartas para ser vistas. Desde las familias de desaparecidos en donde el rostro de Karely, se ha convertido en un símbolo de la lucha feminista y que cada año encabeza la marcha de las mujeres.
Ella desapareció y su familia nunca más lo pudo ver con vida, han pasado varios años y hasta el día de hoy, aún no llega la justicia esperada, y como ellas decenas de mujeres desaparecidas en Irapuato siguen esperando una justicia que parece no estar ni un poco cerca.
Los colectivos de mamás y sus hijos, y las mujeres trans y el bloque negro, junto con una batucada construida con botes de agua de forma improvisada para dar vida y fuerza a una marcha construida y de las mujeres. Todas ellas, que no se dejan vencer.
A su paso, se pudieron ver negocios cerrados, algunos incluso sellados con maderas para evitar “daños”, pero otros más se solidarizaron con las mujeres, repartieron botellas de agua y desde sus espacios apoyaron la lucha de las mujeres.

Incendian Presidencia Municipal
Este año, la Presidencia Municipal, un edificio cuyos orígenes fueron dedicados a la enseñanza de las niñas, las recibió casi 200 años después con ventanas y puertas selladas con maderas, con paredes protegidas contra los grafitis; pero esta vez sin policías, vallas metálicas que en años pasados avivaron más la impotencia de las mujeres de no ser escuchadas e ignoradas por las autoridades, que se preocupaban más por defender el edificio histórico que dar soluciones y respuesta a las demandas feministas.
Aquella pared se convirtió en un mural feminista, un mural en donde cada una dejó sus demandas contra el gobierno, contra el sistema, contra las autoridades, contra la sociedad en sí, que no quiere ver que la lucha de las mujeres no ha terminado.

Las manifestantes intentaron incendiar la puerta de la Presidencia y las ventanas, como aquel primero de mayo del 2022 en donde lograron penetrar la Presidencia Municipal e incendiaron sus varios documentos, el día que más de 20 jóvenes fueron detenidas en medio de un operativo policial marcado por el abuso y agresiones.
“El primero de mayo no se olvida”, gritaban algunas de las manifestantes, mientras prendían fuego a los cárteles para después arrojarlos contra una puerta que no logró incendiarse por completo, pero cuyo fuego fue símbolo de fuerza, valentía y sentimiento de lucha.
La lucha de las mujeres no ha terminado.














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