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Entre ladridos, disciplina y vocación: las mujeres policías que hacen equipo con los K9 para cuidar Guanajuato

En las calles, en los operativos y en los entrenamientos, hay historias que pocas veces se cuentan. Detrás de cada patrulla, uniforme y operativo de seguridad también hay vocación, sacrificio y sueños cumplidos. En la Unidad Canina K9 de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE), dos mujeres policías han encontrado no solo una profesión, sino una forma de servir acompañadas de sus más leales compañeros: los perros entrenados para proteger a la ciudadanía.

Rocío y Laura forman parte de esta unidad especializada. Sus historias reflejan disciplina, constancia y una profunda conexión con sus oficiales caninos. Juntas, con sus binomios, participan en operativos enfocados principalmente en la detección de narcóticos, una labor que exige preparación constante y un vínculo de confianza total entre humano y animal.

De una “arrastrada” a un trabajo en equipo

Para Rocío, su primer encuentro con Peggy —la perra que hoy es su compañera de trabajo— no fue precisamente sencillo. De hecho, lo recuerda con humor.

“Mi mayor emoción fue que me asignaron a la Unidad K9 en donde soy manejadora de caninos para la búsqueda de narcóticos (…) Cuando me entregaron a mi compañera Peggy, estaba acostumbrada a trabajar con perros pequeños y la primera vez sí me dio una buena arrastrada”, cuenta entre risas.

Rocío / policía estatal

Lo que empezó como un reto físico terminó convirtiéndose en una relación de confianza que hoy lleva más de seis años.

Rocío reconoce que llegó a las filas de las FSPE cuando sentía que el tiempo había pasado un poco más rápido que para otros aspirantes. Sin embargo, lejos de verlo como una desventaja, encontró en la corporación un espacio para crecer y aprender.

Actualmente tiene el grado de policía segunda y también se desempeña como instructora dentro de la Unidad K9. Su responsabilidad es grande: coordinar la preparación de 21 binomios caninos, asegurando que cada perro y su manejador estén listos para participar en operativos.

Parte de esa preparación la ha realizado incluso fuera del país. Rocío ha recibido capacitación en Orlando, Florida, en distintas ocasiones, donde perfeccionó técnicas para la detección de narcóticos y el manejo especializado de perros de trabajo.

Nos toca prepararlos para que salgan a operativos completamente capacitados y en las mejores condiciones físicas”, explica.

Ser mujer policía todavía implica abrir camino

A pocos días de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer, Rocío también habla de uno de los retos que todavía enfrentan muchas mujeres dentro de las corporaciones de seguridad: hacerse escuchar.

“Es complicado para algunos compañeros recibir órdenes de mujeres, pero para eso estamos: para aprender todos y que se entienda que las condiciones son iguales”, afirma.

Para ella, el uniforme representa más que una responsabilidad operativa: es también una oportunidad para demostrar que las mujeres pueden desempeñar cualquier función dentro de las fuerzas de seguridad.

“Soy policía por mi hija”

La historia de Laura tiene un origen distinto, pero igual de poderoso.

Desde pequeña soñaba con ser policía. Cada vez que veía una patrulla pasar por la calle imaginaba que algún día estaría dentro de una.

“Era mi sueño; veía las patrullas y decía: ‘algún día iré en una de esas’”, recuerda.

Sin embargo, su mayor motivación llegó con su hija. Fue ella quien le dio el impulso para dar el paso e iniciar su carrera policial.

“Me motivó mi hija para iniciar mi carrera; cuando pasé los exámenes, me daba la ilusión de seguir y echarle más ganas”

Laura / policía estatal

Laura ingresó al Instituto de Formación en Seguridad Pública del Estado (INFOSPE), donde se preparó para convertirse en oficial. Al graduarse, fue asignada a la Unidad K9, un espacio que en ese momento ni siquiera sabía que existía.

Pero al ver a otros policías trabajando con sus perros entrenados, supo que quería formar parte de ese equipo.

“Cuando observaba a mis comandantes con sus caninos, yo decía: ‘ahora quiero ser manejadora’, y le echaba más ganas”, recuerda.

Hoy su compañera inseparable es Bela, la perra con la que forma su binomio operativo.

El trabajo no solo consiste en participar en operativos. También implica cuidar, entrenar y convivir diariamente con el animal que comparte la responsabilidad.

“No solo haces tu trabajo, también cuidas a tu compañero canino”, explica.

Una motivación que trasciende

La historia de Laura tiene un componente profundamente personal. Su hija, quien fue su mayor motivación para convertirse en policía, ya no está físicamente con ella.

Pero sigue siendo la razón que la impulsa todos los días.

Ahora Laura trabaja con la convicción de que, desde el cielo, su hija pueda sentirse orgullosa.

Mujeres que abren camino en la Unidad K9

Tanto Rocío como Laura coinciden en algo: su trabajo puede inspirar a otras mujeres a formar parte de las corporaciones de seguridad.

Cada operativo, cada entrenamiento y cada jornada dentro de la Unidad K9 demuestra que la seguridad también se construye con disciplina, empatía y trabajo en equipo.

Y en ese equipo, los binomios caninos juegan un papel clave.

Los perros entrenados para detectar narcóticos o participar en operativos especializados se convierten en aliados indispensables para las autoridades, pero también en compañeros de vida para sus manejadores.

La Secretaría de Seguridad y Paz reconoce que las mujeres policías han tomado un papel cada vez más importante en estas tareas operativas y especializadas.

Mientras Rocío entrena a nuevos binomios y Laura patrulla acompañada de Bela, ambas continúan demostrando que detrás de cada uniforme hay historias de esfuerzo, vocación y amor por servir.

Historias que, como la de ellas, también se construyen con cuatro patas, disciplina y un compromiso firme con la seguridad de Guanajuato.


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