La restauración del edificio más emblemático de Irapuato reveló una técnica constructiva usada en la época colonial: ollas de barro integradas a los arcos y bóvedas, un reflejo de la identidad, los oficios y la historia de la ciudad.
Los arcos de la Presidencia Municipal están sostenidos por ollas de barro, sí, como aquellas ollas de barro que se ven en las antiguas fotografías de la Plaza de Tandas del Irapuato que ya se fue, pero que se conserva en su arquitectura, reflejo de la historia e identidad de una ciudad.
No hay un edificio más emblemático en la ciudad de las fresas que su Presidencia Municipal, cuya arquitectura sigue sorprendiendo a propios y extraños, y en el que se proyecta la consolidación de un Centro de Artes.
La alcaldesa Lorena Alfaro García recordó que para todo gran proyecto siempre es necesario dar un primero paso, y para la consolidación del Centro de Artes de Irapuato hace falta mucho camino por recorrer, pero comenzó con la restauración de la Presidencia Municipal de Irapuato, en donde se tuvo una inversión de cerca de 117 millones de pesos.

Rescate de la esencia arquitectónica del edificio.
Fueron más de cinco meses en los que restauradores estuvieron interviniendo la Presidencia Municipal para recuperar la esencia de un edificio que, se cuenta inició como un Colegio de Enseñanza para señoritas, y hoy en día alberga oficinas municipales, pero que en un futuro será el punto de encuentro de la cultura y lo más bello que tiene Irapuato.
Teresa Vargas Hernández, fue la encargada de liderar la primera etapa de la restauración de la Presidencia Municipal de Irapuato, para lo cual no sólo se trató de poner concreto sobre más concreto y pintar nuevamente una fallada, sino buscar, conocer, estudiar y recuperar la arquitectura original del edificio que cuenta con más de 220 años de antigüedad.

Durante la exploración del edificio de la Presidencia fueron encontradas 14 capas de pinturas ( 5 sintéticas y 9 a base de pintura con cal) de diferentes colores, materiales y diseños; algunas restauraciones hechas con una precisión milimétrica y otra más con alto grado de descuido.
La restauradora, comentó que el edificio cuenta con cimientos de más de tres metros y medio de fondo hechos de mampostería, lo que habla de que el edificio tiene gran firmeza, pero sus paredes fueron cubiertas con cemento, lo cual estresaba los muros al no dejarlos respirar.
Tras contar con la historia y los trabajos de inspección comenzaron con la restauración en donde uno de los hallazgos más significativos fueron las ollas de barro.

Ollas de barro en los arcos de la Presidencia Municipal
Durante la reparación de los techos encontraron fisuras de gran tamaño y al intentar repararlas, encontraron que las bóvedas de los pasillos y los arcos estaban rellenos con ollas de barro.
Antiguamente, sobretodo en la época colonial, se usaban las ollas de barro para rellenar estructuras más extensas, siendo una técnica muy popular en aquellos años y que hoy prevalece en la Presidencia Municipal.
Teresa Vargas recordó aquellas fotografías de la Plaza de las Tandas, en donde las ollas de barro eran parte del paisaje de los comerciantes; y es que antiguamente, las ollas no sólo servían como utensilios domésticos, sino que también eran vendidas como materiales de construcción para realizar estructuras aligeradas con vasijas de barro, material que en ese entonces, era económico y resistente.

Así, una a una de las ollas fueron retiradas de los techos para poder restaurar las grietas, para después volver a instalaras una a una y reponer aquellas que ya estaban rotas. Un trabajo que prolongó la restauración, pues se dio aviso al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y también se tuvo que documentar de la forma más precisa.
Pero no todos los arcos tienen ollas de barro, en alguna época de la historia algunos arcos colapsaron y fueron restaurados con yeso y sostenidos con las bóvedas. La diferencia es imperceptible.
Presidencia rosa, rosa como la Catedral
El color de la presidencia, sin duda alguna fue motivo de debate, reconoció la restauradora; sin embargo, fue uno de los colores que encontraron debajo de capa y capa de pintura, restos que se mandaron analizar químicamente.
Esos mismos tonos fueron encontrados en una de las paredes de la Catedral de Irapuato, por parte de uno de los restauradores que tomó parte del material y encontró, tras analizarlos, que eran del mismo material químico y mismo tonalidades, por lo que se presume que la Catedral de Irapuato, alguna vez también tuvo tonos rosados.
Las cenefas, no son las originales, reconoció la restauradora, fueron diseñadas con base en los vestigios encontrados e incluso cuenta con líneas muy finas que marcan la fecha 2025 para que en el futuro se conozca que es parte de los detalles originales de la Presidencia Municipal.

La pintura de la Presidencia Municipal está realizada a base de cal, por lo que su aplicación tuvo que ser con rociador a mano, todo de una forma artesanal como fue en aquella época en que se construyó el edificio. Además se diseñó un manual de mantenimiento para poder restaurar las pinturas de los muros, ya que el inmueble es comúnmente objeto de pintas y grafitis.
Una Ventana del tiempo
Toda esta historia arquitectónica se ve reflejada en una de las paredes de la Presidencia Municipal que quedó al descubierto, y en donde cada persona puede conocer la historia del edificio, las capas, los detalles, la tierra, la piedra, la fuerza del edificio.
La alcaldesa Lorena Alfaro y la restauradora develaron una placa informativa que permanecerá en el sitio, para que todos aquellos que disfruten de la identidad irapuatense conozcan de primera mano cómo fue la restauración.

La restauración sólo es la primera etapa para la consolidación del Centro de las Artes de Irapuato, ahora el siguiente paso es atender las columnas de la Presidencia Municipal de Irapuato, un edifico irapuatense, creado para los irapuatenses y cuyos muros cuenta la historia de un pueblo que unido es más fuerte.















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