Jonathan Anbeles, el sacerdote que acompañaba las reliquias de San Chárbel pidió a los fieles católicos no caer en el fanatismo y tener fe para sanar su alma
Las reliquias de San Chárbel llegaron a la Catedral de Irapuato como un rayo de esperanza para cientos de enfermos que se dieron cita al medio día para recibir la bendición y poder pedirle al santo libanés por su salud y la de su familia.
El párroco Jonathan Ángeles Valencia, de la Diócesis Maronita de la Ciudad de México acompañó las reliquias que estuvieron en la Catedral desde las 12 del día y por casi dos horas realizó una celebración eucarística tradicional y en arameo para pedir por los enfermos de la ciudad de las fresas y la región.
La Catedral se llenó de fieles católicos con imágenes del santo y el “aceite de San Chárbel”, al que se le atribuyen milagros de sanación, por lo que este santo es uno de los más buscados cuando alguien en la familia cae enfermo.
Jonathan Ángeles, quien porta en su sotana de San Chárbel, pidió a los fieles católicos no caer en el fanatismo, ni ver en el aceite del santo una fórmula milagrosa para sanar su cuerpo, dejando de lado la sanación del alma.
Llamó a los asistentes a ofrecer a Dios sus enfermedades y el sacrificio que enfrentan para pedir por una sanación, pero una sanación del alma, cuya fe y devoción son esenciales para poder alcanzar ese bienestar físico y espiritual.
Al final de la celebración, los fieles católicos pudieron tocar las reliquias de San Charbel, mientras el párroco dijo oraciones para la bendición de los aceites, imágenes y la sanación de los enfermos.

El aceite de San Chárbel
Durante décadas, miles de personas han buscado una pequeña botella de aceite de San Chárbel con la esperanza de encontrar alivio para enfermedades, fortaleza espiritual o una respuesta en momentos difíciles.
La devoción ha crecido tanto que hoy el nombre del santo libanés es conocido mucho más allá de Medio Oriente, de dónde es originaria y sus devotos están presentes especialmente en América Latina.
Pero detrás de esa pequeña botella existe una historia que comenzó hace más de un siglo y que sigue despertando preguntas entre creyentes, médicos e investigadores.

¿Quién es San Chárbel?
San Chárbel Makhlouf nació en 1828 en una familia humilde de las montañas del Líbano. Su nombre original era Youssef Antoun Makhlouf.
Desde joven ingresó a la Iglesia Maronita y dedicó gran parte de su vida a la oración, la austeridad y el aislamiento espiritual. En 1875 obtuvo permiso para vivir como ermitaño, una forma de vida marcada por el silencio y la contemplación con los monjes del Líbano. Permaneció así hasta su muerte, ocurrida el 24 de diciembre de 1898.
Lo que sucedió después de su fallecimiento es lo que transformó a aquel monje desconocido en una figura de alcance mundial, pues nunca nadie había visto algo similar.
El cuerpo incorrupto y el aceite que cura el alma y el cuerpo
De acuerdo con registros de la Iglesia Maronita, pocos meses después de su entierro algunos monjes dijeron ver luces alrededor de su tumba, por lo que autoridades religiosas decidieron abrirla en 1899 y encontraron algo que hizo trascender la historia de San Chárbel.
Su cuerpo permanecía conservado a pesar de haber estado en un ambiente húmedo y lodoso; además su piel emanaba un líquido misterioso parecido a la sangre con sudor, y aunque los restos de Chárbel fueron limpiados y le colocaron nuevas ropas, éstas terminaban mojadas con este líquido.
En 1927, médicos del Instituto Francés de Beirut examinaron nuevamente el cuerpo. Los reportes de la época señalaron que seguía conservando flexibilidad y que continuaba exudando una sustancia descrita como una mezcla de sangre y líquido seroso.

El origen del aceite de San Chárbel
La fama del líquido comenzó a extenderse entre los peregrinos que visitaban el monasterio de Annaya, en el Líbano, y con algodón tomaban un poco de ese líquido al que le atribuyeron milagros de sanación.
Ante la demanda, el líquido comenzó a ser mezclado con aceite de oliva utilizado para la oración y la unción de los enfermos, y así empezó a llamarse el ‘aceite de San Chárbel’.
Con el tiempo surgió la tradición de mezclar parte de ese líquido con aceite de oliva utilizado para la oración y la unción de los enfermos.
Actualmente, gran parte del aceite distribuido en parroquias y centros de devoción es aceite de oliva bendecido o aceite relacionado con reliquias del santo, elaborado bajo la supervisión de comunidades maronitas.
Algunas organizaciones religiosas indican incluso que ciertos aceites son preparados mediante contacto con reliquias óseas del santo, y es que con el paso de los años, finalmente el cuerpo de San Chárbel comenzó a descomponerse y su ataúd fue cerrado al público, en 1976 fue abierto nuevamente y sólo quedaban restos óseos, por lo que permanece sellado.

¿Es milagroso el aceite de San Chárbel?
El aceite es considerado un sacramental y la Iglesia Católica no garantiza una curación al usarlo, sino que todo es resultado de la oración y la fe.
Para millones de fieles, el aceite sí es milagroso, tanto así, que a su pasó de las reliquias de San Chárbel, miles de personas acuden para intentar conseguir un poco del líquido y poder alcanzar la sanción.
Pero, también es real que a lo largo de los años se han documentado miles de testimonios de personas que atribuyen sanaciones físicas o espirituales a la intercesión de San Chárbel, cuyas historias relacionadas con supuestas curaciones inexplicables fueron parte del proceso de beatificación y canonización del santo, quien murió en santidad, es decir que desde que estaba en vida se le atribuían acciones de fe.
Ni la ciencia de su época ha podido explicar el fenómeno con el cuerpo de San Chárbel y las propiedades curativas de los aceites, pero sí se dio constancia de que el cuerpo tardó años en descomponerse y emitía un líquido inexplicable.

Hoy las reliquias estuvieron en Irapuato y con ella la fe en ese aceite de San Chárbel, uno de los símbolos religiosos más conocidos para los devotos del santo.















Leave a Reply