Sofía llegó desde Lagos de Moreno con un embarazo que podía terminar en una hemorragia mortal. En el IMSS de León encontró al equipo médico que preparó una cirugía de alta complejidad y recibió a su hijo José Rafael, el pequeño vikingo quien nació con apenas un kilo 300 gramos y hoy evoluciona favorablemente.
Sofía “N” todavía recuerda el miedo con el que llegó al IMSS en León. Tenía 37 años, estaba embarazada y había comenzado a presentar sangrado. Lo que parecía una complicación más del embarazo escondía un riesgo que podía costarle la vida a ella y a su bebé.
Sofía, originaria de Lagos de Moreno, Jalisco, y tuvo que ser trasladada a la Unidad Médica de Alta Especialidad (UMAE) Hospital de Gineco-Pediatría No. 48 del IMSS, en León. Ahí los médicos descubrieron que la placenta cubría el cuello del útero y se había adherido profundamente a su pared.
Sofía sabía que algo no estaba bien, pero probablemente todavía no alcanzaba a imaginar lo delicado que era su embarazo.
Incluso pensó en atenderse en un hospital particular. Fue su propio ginecólogo quien le recomendó no hacerlo y continuar en el IMSS, donde tendría acceso a especialistas, quirófano y banco de sangre en caso de que la situación se complicara.
“Los especialistas de aquí del Seguro se dieron a la tarea de localizarme, se comunicaron con el IMSS de Lagos de Moreno, me programaron una cita y así comenzó la historia”, contó.

A partir de entonces comenzó otra etapa: estudios, consultas y explicaciones sobre lo que estaba ocurriendo.
La placenta no solamente estaba en una posición peligrosa. Se había adherido de manera anormal y profunda al útero, al grado de atravesar su pared. Si el embarazo continuaba y se presentaba una hemorragia durante el nacimiento, la vida de Sofía y la de su bebé podían estar en riesgo.
Los especialistas tuvieron que decidir algo que para cualquier madre resulta difícil: adelantar el nacimiento.
El caso fue revisado por un equipo multidisciplinario de la UMAE No. 48, que evaluó las condiciones de Sofía, el desarrollo del bebé y el momento más seguro para intervenir.
La doctora Irma Terrón Colín, ginecóloga del servicio de Urgencias de Tococirugía, explicó que prolongar el embarazo habría incrementado considerablemente el riesgo de una hemorragia masiva.
Por eso, cuando llegó el momento de entrar al quirófano, el equipo ya estaba preparado. Había especialistas de distintas áreas, sangre disponible, equipamiento médico y un lugar listo para recibir al bebé en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.
La cirugía era de alta complejidad. El objetivo era evitar que una hemorragia pusiera en peligro la vida de Sofía mientras se conseguía sacar adelante a su hijo.
José Rafael, el pequeño vikingo que nació con 1.3 kilos
Y entonces nació José Rafael.
Llegó antes de tiempo y pesó apenas un kilo 300 gramos.
Su pequeño tamaño obligó a mantenerlo bajo vigilancia especializada en cuidados intensivos neonatales. Para Sofía comenzaba ahora otra espera: la de ver a su hijo crecer lo suficiente para poder llevárselo a casa.
Pero José Rafael comenzó a responder bien.
A pesar de su prematurez, evolucionó favorablemente y no necesitó una cirugía.
Para su mamá, ese pequeño bebé dejó de ser solamente un paciente que había nacido antes de tiempo. Se convirtió en el niño que, desde el principio, tuvo que luchar.
“Yo le digo que es un guerrero, le digo que es un vikingo porque vengo de familia danesa y que es el mejor guerrero que Dios tenía en el cielo”, contó Sofía.

Una historia que también cambió su percepción del IMSS
La experiencia también hizo que Sofía cambiara la idea que tenía del Seguro Social.
Ella misma reconoce que antes de llegar al hospital tenía una percepción negativa de la institución. Después de lo que vivió, dice que su opinión es completamente distinta.
“Yo tenía un panorama muy feo del Seguro, pero ahora es todo lo contrario, a mí me atendieron súper bien, me fue muy bien en la cirugía”, relató.
Lo que más la sorprendió fue que uno de los especialistas se hubiera tomado el tiempo de localizarla para darle seguimiento a su caso.
Para ella, ese gesto fue tan importante como la atención médica.
“Estoy muy agradecida, especialmente con la doctora, te cambia todo el estigma que tenías del IMSS. En mi experiencia yo sí recomiendo el IMSS”, dijo.
Sofía también recuerda a las personas que estuvieron cerca de ella durante la recuperación. Menciona a la doctora Terrón, al doctor Mauricio Antonio Silva Delgado y al personal que atendió a su bebé.
“Le agradezco mucho principalmente a la doctora Terrón y al doctor Silva y también a todos los que atendieron a mi bebé. La ginecóloga aún sigue al pendiente de mí y agradezco a la enfermera Rosy porque ella me hizo fuerte”, expresó.
El doctor Silva Delgado, especialista en Medicina Materno Fetal, explicó que la placenta previa puede provocar sangrados recurrentes y que algunos antecedentes, como cesáreas o cirugías uterinas, pueden aumentar el riesgo.
Por eso, el seguimiento prenatal permite detectar desde etapas tempranas la ubicación de la placenta y establecer una vigilancia adecuada.

En la UMAE No. 48, este tipo de casos forman parte de la atención que reciben mujeres con embarazos de alta complejidad. Durante el último año, la unidad registró más de 5 mil 200 nacimientos; alrededor de 300 estuvieron relacionados con hemorragia masiva y aproximadamente 2% de estos casos tuvo relación con placenta previa.
Pero para Sofía, las cifras quedan lejos de explicar lo que significó atravesar esos días.
Su historia se resume mejor en dos vidas que llegaron al hospital en medio de la incertidumbre y salieron adelante gracias a una intervención médica preparada para el peor escenario.
Una madre que volvió a casa después de una cirugía complicada.
Y un bebé de apenas 1.3 kilos que, para su mamá, desde el primer día demostró que era un guerrero. Su nombre es José Rafael. Sofía le dice su pequeño vikingo.
















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