La inundación de 1973 en Irapuato, es un antes y un después de una ciudad que vibra con la lluvia. Flores blancas y el sonido de las sirenas marcaron la conmemoración en el Centro Histórico, donde también se inauguró una exposición con fotografías inéditas del desastre
A 53 años de la gran inundación de 1973, Irapuato volvió la mirada hacia uno de los acontecimientos que más ha marcado la historia de la ciudad. Flores blancas, sirenas y fotografías de aquella tragedia formaron parte de la jornada conmemorativa realizada en el Centro Histórico, como un homenaje a quienes perdieron la vida y a las familias que tuvieron que comenzar de nuevo.
Las actividades se realizaron como parte del programa “Irapuato Vive”, una iniciativa que busca mantener presente la memoria de la inundación y, al mismo tiempo, utilizarla como punto de partida para hablar sobre prevención y preparación ante posibles emergencias.
Uno de los principales actos fue la inauguración de la exposición fotográfica “Hay fechas que no se recuerdan; se llevan marcadas”, instalada en el Centro Histórico.
La muestra reúne imágenes relacionadas con la inundación de 1973, entre ellas fotografías inéditas que forman parte del archivo fotográfico del Ejército Mexicano y que permiten observar algunos de los momentos que vivió la ciudad durante aquella emergencia.

Flores blancas y sirenas para recordar a las víctimas
Durante el acto conmemorativo se colocaron flores blancas al pie de la columna dedicada a recordar a las personas que murieron durante la inundación.
La presidenta municipal, Lorena Alfaro García, colocó la primera ofrenda, mientras el acto fue acompañado por el sonido de las sirenas de ambulancias.
El momento buscó recordar a las víctimas, pero también reconocer a quienes enfrentaron las consecuencias de la inundación y a quienes ayudaron a otras familias en medio de la emergencia.
Alfaro García destacó precisamente el sentido de solidaridad que surgió entre los habitantes de Irapuato ante la tragedia.
“Hoy estamos aquí para rendir un homenaje a las personas que perdieron la vida, a quienes tuvieron que comenzar de nuevo y a aquellos que, en medio de la adversidad, decidieron brindar su ayuda”, señaló.
La presidenta municipal sostuvo que uno de los principales aprendizajes de aquella experiencia fue la capacidad de los irapuatenses para organizarse y apoyarse cuando la ciudad enfrenta situaciones difíciles.

Una tragedia que forma parte de la memoria de Irapuato
Durante la jornada también participó Jesús Arévalo Rosales, historiador, investigador y guía turístico, quien ofreció una semblanza sobre el contexto histórico de Irapuato y explicó la relevancia de las imágenes que forman parte de la exposición.
La intención de recuperar estos testimonios no es únicamente recordar cómo era la ciudad hace 53 años, sino acercar esta parte de la historia a las nuevas generaciones.
Gloria Cano de la Fuente, directora del Instituto de Cultura y Turismo de Irapuato (Icultur), explicó que el programa Irapuato Vive surgió hace cuatro años precisamente con ese propósito.
De acuerdo con la funcionaria, la gran inundación dejó pérdidas y dolor, pero también mostró la fortaleza y solidaridad de la población.
Por ello, las actividades conmemorativas buscan que el recuerdo de 1973 no quede únicamente como una fecha histórica, sino que sirva para reflexionar sobre la importancia de la prevención.

La historia también llega a niñas y niños
Como parte de las actividades se entregaron ejemplares de “El barquito de Emiliano”, cuento escrito por Pedro Ortega Pérez a partir de las experiencias relacionadas con la inundación.
La obra busca acercar este acontecimiento histórico a las nuevas generaciones desde la literatura y permitir que niñas y niños conozcan lo que ocurrió en Irapuato desde una perspectiva distinta.
El programa también ha incorporado actividades dirigidas a menores de edad, con dinámicas relacionadas con el cuidado del agua, la prevención y la respuesta ante fenómenos naturales.
De esta manera, la conmemoración no se limita a recordar a las víctimas, sino que busca transmitir a las nuevas generaciones parte de las experiencias que vivió la ciudad.

Fotografías para reconstruir la memoria de una inundación que marcó a Irapuato
Al finalizar el acto protocolario, autoridades y ciudadanos recorrieron el Andador Juárez, donde pudieron observar la exposición fotográfica.
Las imágenes muestran distintos momentos relacionados con la inundación y forman parte de un acervo que permite recuperar visualmente un episodio que transformó a Irapuato.
La jornada fue realizada con la participación del Instituto de Cultura y Turismo de Irapuato, JAPAMI, Protección Civil Municipal, estudiantes de la Preparatoria Militarizada y ciudadanía.
A 53 años de la inundación, Irapuato mantiene así vivo el recuerdo de quienes perdieron la vida y de las familias que enfrentaron una de las mayores tragedias de la ciudad.
Pero también busca que aquella experiencia tenga una utilidad para el presente: recordar lo ocurrido para fortalecer la cultura de prevención y preparación ante futuros riesgos.

















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