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La violencia termina, pero el miedo puede quedarse: 51 mujeres reciben apoyo en Guanajuato

La violencia termina, pero el miedo puede quedarse: 51 mujeres reciben apoyo en Guanajuato

Salir de un lugar donde hubo violencia no significa que todo vuelva a la normalidad de inmediato. El miedo puede permanecer, también la ansiedad, la culpa, los problemas para dormir o la sensación de estar en alerta incluso cuando ya no existe una amenaza.

Con ese escenario como punto de partida, 51 mujeres sobrevivientes de violencia participaron en un taller psicoeducativo que busca ayudarlas a entender lo que ocurre después de una experiencia de violencia y, sobre todo, darles herramientas para recuperar seguridad y avanzar hacia una vida independiente.

La actividad fue impartida por la Secretaría de las Mujeres de Guanajuato y estuvo dirigida tanto a mujeres que actualmente permanecen en el Refugio para Mujeres, sus Hijas e Hijos en Situación de Violencia como a quienes ya egresaron de este espacio.

De las 51 participantes, 21 continúan en el refugio y 30 ya salieron de él, pero mantienen su proceso de reconstrucción.

El taller fue gratuito y confidencial y abordó temas relacionados con las reacciones que pueden presentar el cerebro y el cuerpo después de vivir violencia, miedo o periodos prolongados de estrés.

La violencia termina, pero el miedo puede quedarse: 51 mujeres reciben apoyo en Guanajuato

Entender lo que pasa después de vivir violencia

Uno de los puntos centrales del taller fue ayudar a las participantes a identificar que algunas reacciones emocionales y físicas posteriores a la violencia no necesariamente significan que algo esté mal con ellas.

Itzel Balderas, secretaria de las Mujeres, explicó que después de una experiencia de violencia pueden aparecer sentimientos de culpa, ansiedad, miedo, problemas para dormir o un estado constante de alerta, incluso cuando la mujer ya se encuentra en un sitio seguro.

La funcionaria señaló que estas respuestas pueden estar relacionadas con la manera en que el cerebro y el cuerpo intentan responder ante una situación de peligro.

La explicación busca cambiar una pregunta que puede aparecer después de una experiencia de violencia: “¿qué está mal conmigo?”, por otra que permita comprender lo ocurrido y pensar en las necesidades actuales: “¿cómo intentó protegerme mi cerebro y mi cuerpo, y qué necesito ahora para sentirme mejor?”.

A partir de ese conocimiento, las participantes trabajaron con herramientas para reconocer sus propias reacciones y desarrollar estrategias que puedan utilizar en su vida cotidiana.

Entre las actividades estuvieron técnicas para disminuir la tensión y recuperar la calma, además de ejercicios relacionados con autoestima y toma de decisiones.

El propósito es que estas herramientas puedan acompañarlas tanto mientras permanecen en el refugio como después de regresar a una vida independiente.

La violencia termina, pero el miedo puede quedarse: 51 mujeres reciben apoyo en Guanajuato

El acompañamiento continúa después del refugio

Uno de los aspectos relevantes del taller es precisamente que no se limita a las mujeres que actualmente permanecen bajo resguardo.

Las 30 mujeres que ya egresaron del refugio también participaron, lo que permite mantener un vínculo de acompañamiento durante una etapa en la que deben enfrentar nuevamente decisiones relacionadas con vivienda, trabajo, economía, relaciones personales y seguridad.

La atención se desarrolló bajo un enfoque de género y con atención informada en trauma, es decir, considerando que las experiencias de violencia pueden influir en la manera en que una persona responde emocional y físicamente ante determinadas situaciones.

El taller forma parte de las acciones de la Secretaría de las Mujeres para atender a mujeres sobrevivientes de violencia y acompañarlas en procesos que van más allá de ponerlas a salvo de una situación inmediata.

La actividad tuvo presencia en ocho municipios de Guanajuato: Apaseo el Alto, Celaya, Dolores Hidalgo, Irapuato, León, San Francisco del Rincón, San Luis de la Paz y Yuriria.

La violencia termina, pero el miedo puede quedarse: 51 mujeres reciben apoyo en Guanajuato

La participación de mujeres que todavía permanecen en el refugio y de quienes ya egresaron plantea una diferencia importante: la atención no concluye necesariamente cuando termina el periodo de resguardo.

Para quienes han vivido violencia, reconstruir su vida también implica recuperar confianza, reconocer sus capacidades, aprender a manejar las consecuencias emocionales de lo ocurrido y tomar decisiones con mayor seguridad.

Ese es el enfoque con el que se desarrolló este taller: no solamente atender la emergencia, sino proporcionar herramientas que las mujeres puedan llevar consigo cuando comiencen nuevamente una vida fuera del refugio.


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