La Secretaría de Salud de Guanajuato recomienda evitar bebidas de dudosa procedencia y revisar botella, sello, tapa, etiqueta y contenido antes de consumirlas. Una intoxicación por metanol puede provocar desde visión borrosa hasta pérdida de la vista y convulsiones.
Antes de comprar una botella para el brindis de las fiestas patrias hay varios detalles que pueden ayudar a detectar si una bebida alcohólica fue manipulada o podría representar un riesgo para la salud.
La Secretaría de Salud de Guanajuato pidió a la población evitar bebidas de dudosa procedencia y no adquirirlas en tianguis, casas particulares, comercios que no cuenten con permiso para vender alcohol, redes sociales o páginas de internet que no correspondan a establecimientos formales y legalmente establecidos.
Uno de los primeros puntos a revisar es el precio. Una bebida ofrecida muy por debajo de su costo habitual puede ser una señal de adulteración o comercialización ilegal, por lo que la dependencia recomienda preferir productos de marcas cuya autenticidad pueda comprobarse mediante códigos QR o sellos oficiales.
También se debe tener cuidado con las bebidas que se venden a granel o en presentaciones artesanales, principalmente cuando se comercializan en envases de más de un litro, debido al riesgo de que hayan sido rellenadas o manipuladas.
Botella, tapa y etiqueta: qué revisar antes de comprar
La botella debe revisarse cuidadosamente antes de pagar por ella. No se recomienda adquirir envases sucios, rayados, desgastados o con etiquetas dañadas, sobrepuestas o que aparenten haber sido reutilizadas.
La etiqueta debe incluir información como:
- Símbolos de advertencia.
- Cantidad del producto.
- Número de lote.
- Fecha de consumo preferente.
- Nombre o razón social.
- Denominación del producto.
- País de origen.
- Leyenda precautoria.
- Porcentaje de alcohol.
La Secretaría de Salud señala además que el contenido de alcohol debe encontrarse entre 2 y 55 por ciento en volumen para su comercialización como bebida alcohólica.
Otro punto importante es el cierre. El sello debe permanecer intacto y la tapa debe estar perfectamente cerrada.
Las botellas con tapas violadas, sin cintilla, con fugas o con señales de manipulación deben rechazarse.
También hay que observar el anillo de seguridad. Este debe romperse de manera uniforme al abrir la botella. Si está suelto, roto, rasgado o gira libremente antes de abrirla, es una señal para no consumir el producto.
El contenido también puede revelar una posible alteración. Una bebida no debería presentar partículas, residuos o un aspecto turbio.
Además, si se comparan dos botellas de la misma marca y existe una diferencia significativa en el nivel del líquido, podría tratarse de un producto rellenado.
Por ello, la recomendación es no confiar únicamente en la apariencia exterior de la botella ni en un precio atractivo y revisar el producto antes de consumirlo.

Estos síntomas requieren atención médica inmediata
La precaución no termina con la compra. La Secretaría de Salud recuerda que consumir bebidas alcohólicas adulteradas puede provocar intoxicación por metanol, una sustancia que puede ocasionar daños graves a la salud.
Los síntomas pueden aparecer durante las primeras 48 horas después del consumo y entre las señales de alerta se encuentran:
- Dolor intenso de cabeza.
- Náuseas y vómito.
- Dolor abdominal.
- Mareo.
- Visión borrosa.
- Pérdida de la vista.
- Dificultad para respirar.
- Somnolencia.
- Convulsiones.
Ante cualquiera de estos síntomas después de consumir una bebida alcohólica, la recomendación es acudir inmediatamente a la unidad médica más cercana.

Para las fiestas patrias y durante todo el año, la Secretaría de Salud también recomienda consumir alcohol con moderación, no mezclar bebidas y, sobre todo, no conducir después de beber.
El alcohol tampoco debe ofrecerse a menores de edad y se recomienda evitar su consumo durante el embarazo o la lactancia.
La revisión de una botella puede tomar apenas unos minutos, pero identificar un sello alterado, una tapa manipulada, residuos en el líquido o una etiqueta irregular puede evitar que una celebración termine en una emergencia médica.
La recomendación principal es sencilla: si la procedencia de la bebida genera dudas, no la compres ni la consumas.

















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